lunes, 25 de octubre de 2010

BARRIO DE TANGO


“... pesadumbre de barrios que han cambiado...”  

“Las ruedas embarradas del último organito
vendrán desde la tarde buscando el arrabal...”
“El último organito” de Homero Manzi
    LA ORQUESTA TIPICA DE GRECO Y GALVÁN
La Colonia fue un barrio de tango que nada tuvo que envidiar a los muy porteños cien del otro lado del Riachuelo.
   El agringamiento, la mixtura del lenguaje, la vida laburanta, los apremios de los viejos, cierta libertad y bonanza en los jóvenes, hizo que germinaran músicos, cantantes y orquestas típicas.
    Después de todo, era un arrabal. Más consustanciada con el Río de la Plata que ninguna otra ciudad bonaerense, pues allá por 1666 se apoyó en el río para sostener a ese  pueblo desarraigado de los valles Calchaquíes. Frente al río, y no a su espalda.
Río abierto, puerta de inmigrantes, que dio dimensión a nuestra Argentina.
Arrabal y pampa al mismo tiempo. Hoy dos condiciones extraviadas de la geografía urbana. Y desde el 2 de agoto de 1916, Ciudad, ciudad de tango, porque durante la mayor parte del apogeo de ese ritmo urbano Quilmes estaba en ventaja pues contaba con tangueros como Francisco Gorrindo y Sandalio Gómez, Teófilo Ibáñez y… tantos otros.
    Sin bien todo Quilmes vibró en tango, el barrio fue el campo donde germinó una secuela de cultores que marcaron época en el 2 x 4. Y los clubes fueron bancos de sangre  tanguera que hizo su apogeo en la década del 40, cuando La Colonia era esquina de tango: Francisco Abbatantuono; [1] Juan Tesei, integrante de la orquesta típica Cafiero-Tesei que tenían como vocalistas a Derrico, Juan Tito Tesei; con la musicalización de Clemente Cafiero.
El punto de encuentro era la casa de Sáenz Peña 977 (a.n.) Algunos de sus temas están dedicados a clubes quilmeños como el tango “Alma los blancos”, himno del Quilmes Atlético Club que Juan Tesei compuso el 18 de enero de 1951; también compuso la marcha del Argentino de Quilmes; un paso doble llamado Centro Gallego; los tangos Eva Perón, Llegan los inmigrantes, Nueva Orleáns; las milongas: De punta y hacha; Patria Libre, Milonga noble.
 LA ORQUESTA DE FRANCISQUIN
Otros tangueros del barrio fueron: el letrista, Primitivo Antonio Collavitta, autor de El matrero y el vals Yo soy el amor (letra y música), José Arrestía; Agustín Bardi; Máximo Coco Barbieri, autor de De vuelta y medio, entre una infinidad de otros tangos, milongas y valses; Teófilo Ibáñez: Viejo Portón, Gólgota, Campo afuera;  Oscar del Cerro, Vicente Dentaro de la orquesta Blanco-Dentaro; Alfredo “Fito” Mora, Roumieu, Sanders, Rubén Sívori, Héctor Tiscornia, Alfredo Torrisi; al violín José Glorioso, Juan Lorente, Salas, Ravanovec, en piano Juan Pedro “Tito” Mergasi, Schenone, Baumgart, en guitarra: Coco Barbieri, Luís Rey, Vicente y Luís Calona y los bandoneones de Campana, Héctor Blanco, Eliseo Pressón, que inspiró a Arrestía estos versos. “Por más que hiciste gambeta / te fuiste Eliseo Pressón, / dejando aquí el bandoneón / donde lucías tu carpeta... / en el París de Ezpeleta, / La Esperanza, la Armonía / allá tu fuelle se oía / al frente de tus muchachos, / y el alma de Maglio Pacho / ejecutando ponías.”  [2]
   Estos bandoneones hicieron gala luego en la figura de Rubén Sívori junto con otros dos músicos, Vázquez y Ortega, integraban un trío que hacía milongas, música nativa y tangos. Y ya cerca de la época actual cuando el tango despuésde un duro repliegue resurge espléndido las figuras de Daniel Binelli, Carlos Alberto Corrales y su hijo homónimo.
Nelly Omar, que vivía en una casona ubicada en la calle Rodolfo López entre Larrea y Urquiza, fue la cantante popular de toda esa generación que prevaleció en la actuación hasta avanzada edad.
  Los recitales de tango y los bailables contaban, para el descanso de los músicos, con animadores o números vivos entre los más destacados estaban Héctor Wilde Bolazo, Carlos Yori Virola, el Negro Andragnez y por supuesto el dúo cómico Buono-Striano.
  Las orquestas e intérpretes porteños tenían en los clubes quilmeño hitos imprescindible de convocatoria. El  9 de julio de 1933, Carlos Gardel actuó en el teatro Cristóforo Colombo de la Sdad. Italiana. También llegaron a Quilmes por esos años a animar los bailes de la municipalidad de los clubes y salas de espectáculos las orquestas típicas de: Francisco Canaro con sus vocalistas Ernesto Famá; Nicolás D´Alesandro, el “chansonier” Abel San Martín y la cancionista Dorita Requena y sus veinte profesores; la típica Lucho y su vocalista Mario Torres; la cancionista Chola Luna; Oscar Alonso y sus conjuntos de guitarras; Los zorros grises; Los Rítmicos; la orquesta de Feliciano Brunelli que tenía como vocalista a Valeta y Radamé; el conjunto Justo Pastor Trivelli;  y también numerosas orquestas de jazz: Sebastopol; Sans Souci, Williams jazz; American Jazz; Alabama Jazz, dirigida por Eddie Kay, la Félix Melody Jazz….
.Yo soy quilmeño del treinta, / de cuando Pancho Gorrindo / se deschavó de lo lindo / en su tango ‘Las Cuarenta’. / Años floridos, polentas, / de la vieja serenata, / donde sus almas desatan / Sandalio y Teófilo Ibáñez / inspirados, no se extrañen, / vaya a saber en qué ñata.” [3]


[1] ver Por aquí pasaron
[2] Ver Bibl. Arrestía, J. pág. 79
[3] Ibn ant.  pág. 12

2 comentarios:

adalberto dijo...

que lindos recuerdos me identifico como el dr, guilhem sobrino directo de Cafiero clementi recordada orquesta Cafiero tesei en esos tiempos yo tenia mi orquesta la Arizona jazz y animábamos los famosos carnavales del club Quilmes junto a ellos otros como pugliese darienzo. gracias t i

Raul Campora dijo...

Me permito sugerir en el recuerdo la orquesta de Argentino Rosi (Pedro Zoco)gran bandoneonista y profesor, que animara grandes bailes. Pianista Tito Magri, cantor Limer..si recuerdo otros los anoto. Mil gracias Dr. CPN Raul Felipe Campora
raulcampora99@gmail.com