lunes, 19 de septiembre de 2011

LA PALLAMAY - FRAGMENTO

Como se informó en una nota anterior el 14 de setiembre se realizó en las puertas de la Catedral, donde estuvo el primitivo cementerio de los quilmes hasta 1861, año en que se cerró definitivamente trasladando los restos al cementerio de la barranca (hoy Hospital Isidoro Iriarte), donde desde 1855 se realizaban las inhumaciones. Con una flor roja natural se homenajeó a la cacica Isabel Pallamay pues seguramente allí quedaron sus restos a merced del olvido. En ese acto la Vicedirectora de la Escuela Nº 1 leyó un elocuente fragmento del la novela de Carlos Patiño sobre aquella mujer, texto tomado de Kilmesblog.com.ar y del Nº 26 de la revista Los Indios Kilmes en diciembre del año 2001, ambas publicaciones del periodista Dardo Abbattista.

“Yo soy la memoria de Isabel Pallamay, brisa helada que viene desde el asiento de los tiempos para hablarte a vos, cristiano, que andas hoy por las calles de la ciudad que lleva el nombre de nuestra orgullosa nación; a vos, cristiano, que lo ves, lo decís y hasta lo escribís todos los días sin saber muy bien qué significa en realidad. Quiero que sepas que esa palabra, Quilmes, contiene nuestra historia, nuestro martirio, nuestra larga lucha por no tener dueño y nuestro morir sin haberlo admitido. Que fueron otros cristianos quienes nos arrancaron de nuestra Pachamama y nos dieron otros nombres y quisieron robarnos también nuestro ser. Viracocha quiso que no pudieran quitarnos todo cuanto quisieron, porque aún hoy la gente dice que vive en Quilmes, que va o viene de Quilmes. Para ellos es sólo un nombre. Pero, en realidad, es mi memoria, nuestra memoria.
Tus pasos caminan sobre los nuestros, sobre los pasos de don Martín Iquín, el Señor que sufrió el dolor de la última derrota allá en los valles y el comienzo de nuestro morir aquí; de Francisco Pallamay, mi padre, que luchó tanto para que nosotros fuéramos tenidos como humanos; de don Josephe Baltos, el guerrero; de don Pedro Vindus, Señor de los acalianes, nación indómita a la que ni siquiera le dejaron memoria, porque no hay pueblo ni calle que la evoque.
Y tus pasos caminan sobre nuestros pasos cuando vas por Rivadavia, por Alsina, por Alvear, por Mitre o San Martín, nombres que sólo evocan tus propios guerreros y tus propios caciques. Privilegio del vencedor. Pero nuestros pasos fueron los primeros que recorrieron estos senderos. Nosotros abrimos estas calles y las fecundamos con nuestro sudor y hasta con nuestra sangre. Debajo de las veredas, debajo del asfalto que tiembla con el andar de tus enormes vehículos, está la presencia de las vidas de nuestros varones, hembras y guaguas que se fueron apagando lejos de su Pachamama. Cuando estás bebiendo ese licor que también evoca nuestro nombre en una de las chozas luminosas, confortables y cálidas en que te agrada estar, tal vez estás sentado en el mismo lugar en donde alguna vez se amaron don Lorenzo Sargento y su Thomasa Nabarro. O en donde alguna vez se urdió la Intriga que acabó con la vida de mi hermano Juan.
Siento el orgullo de que el nombre de m1 nación haya perdurado hasta hoy, y que ese nombre sea dicho por millones de personas, visto por millones de personas, escrito por millones de personas. Y que ese extenso mundo que nosotros ignorábamos que existía también lo evoque gracias a ese maravilloso aparato que encierra y envía a cualquier parte seres y nombres. Y aunque para ellos sean sólo letras dibujadas en una camisa o en un envase opaco, de todos modos es nuestro nombre, de todos modos sigue siendo nuestra memoria; de alguna manera oscura y extraña, que no puede ser sino el amor de Pachacamac, nuestra nación sigue siendo nombrada cada día, cada noche, cada madrugada la nombran.
Y yo soy la memoria de Isabel Pallamay, mi propia memoria. Podes verme, desnuda, acechando desde las nubes rojas y negras que supe ganar; soy una mano sin uñas, ni piel, carne o hueso, rascando algo que sangre hasta que la alimente. Mi piel de gamuza se arruina con (a lluvia, pero el Padre Sol me protege de las asechanzas* He pasado mi mano por mi propia piel sombría y muchas veces fui sólo el ardor de matices entre el no y la huida. Oh, Martín: tus manos, obra de arte, mi cuerpo un capullo perfecto. Y la muerte, nuestras muertes, dolorosas, terribles: ¿convirtieron nuestras vidas en tan sólo hoyos que marcamos en la arena porque la ola se va?. No quiero eso. Fuimos más que eso, oh, Martín. Te amo más allá de cualquier apariencia, de cualquier vida o muerte, más allá de cualquier tiempo o edad. ¿A quién le debo regalar mis cabellos? Sólo a vos, Martín, porque supiste esperar en mí a la hembra que debía nacer, la hembra que se paró y dijo y obró y luchó contra la oscuridad que amenazaba ganarla desde adentro; la hembra que pudo vencer en un mundo violento de hombres violentos, cuando no había más que la espada, el cañón o la lanza para marcar destinos. Y dioses ajenos enmascarando a los propíos.
Oh, Martín: vi cómo la vida se te iba desde la piel, esa piel que ocultó mis caricias con pústulas rojizas; vi cómo se iban las vidas de Ana y Ramón, vidas de mi vida, llagas de mis llagas. Y sentí los pasos de mis propias pústulas trayéndome la muerte, sorda a los aullidos, los llantos y las súplicas. Después la claridad, la inmensa claridad. Así, juntos, iniciamos el viaje a las estrellas en aquel sector del tiempo que asentaron los cristianos en sus libros indescifrables como el Año del Señor de 1718. Con tantos hermanos, como a tantos hermanos, oh, Martín, mi amor.
Yo soy la memoria de Isabel Pallamay. Y soy también la memoria de mi nación. Soy la Señora de los Quilmes, la hija del cacique Francisco Pallamay, la nieta del cacique Martín Iquín -linaje que se remonta hasta los padres de los padres de todo lo que existe, linaje que vi morir cuando morían mis hijos oh, dolor, oh, desgracia infinita— la esposa del artesano de formas y de almas Martín Salchica, la madre de Ana y Ramón, nacidos de mi vientre, ay, para tan corto viaje. Pero hoy vivo, viven, vivimos en las madreselvas, en las rosas, en los tilos y en los jazmines que asoman tras los cortos tapiales de la que ahora es mi ciudad. Y mi memoria vive en los pucarás enhiestos todavía allá en nuestro valle, vive en la presencia de los pocos hermanos que no puedo saber cómo sobrevivieron y siguen peleando por nuestra Pachamama. Sonrío en la algarabía de los jóvenes y en la nostalgia de los ancianos, de todos aquellos que sin saber exactamente por qué, dicen con orgullo: "yo vivo en Quilmes" o "soy quilmeño".
Yo soy la memoria de Isabel Pallamay. Y esta memoria no perdona. No perdona a quienes nos arrancaron de nuestra Pachamama para enviarnos a morir, sólo para adueñarse de aquello que no podía tener dueño. Aquí está, intacto, mi odio al conquistador. Tan intacto como el odio que el conquistador tiene todavía hacia nuestra brava nación. Si este odio nos costó cuanto nos costó es porque elegimos no tener dueño por encima de todo, incluso de nuestra propia vida. No te sumes a estos odios que no son tuyos. Y no nos juzgues: ámanos. Porque amarnos sería como recordar aquello que muchos quieren que olvides: tus verdaderas raíces. Porque aquí naciste y aquí quieres morir. Y tienes todo el derecho: es tu Pachamama.
Pero yo soy la memoria de Isabel Pallamay y esta memoria vaga por todas las esquinas de tu ciudad, aunque mi cuerpo, el de mi padre, el de mi Martín, el de mis hijos y el de la mayoría de mis hermanos esté preso bajo dos metros de cemento volcado deliberadamente - hace muy pocos de tus años - por ese viejo odio de la Iglesia cristiana: o tal vez están bajo la plaza, allí donde juegan las guaguas, se aman los jóvenes y la gente, pese a todo, trata de ser más buena. Por allí viven mis huesos, mis cenizas, mis vasijas, mi comida predilecta, mis ropas, mi chuspa, mis collares sagrados, todo aquello que me acompañó en mi viaje a las estrellas.
Si alguien desea honrar esta memoria —todo cuanto me queda, todo cuanto me dejaron- lleve una flor roja como la pústula que acabó con nuestras vidas y préndala en (as negras verjas de esa Iglesia que construyeron mis hermanos, allí, frente a la plaza. Así unirán mi memoria y la memoria de mi nación a sus corazones. Como debe ser. Y harán algo para cicatrizar la también roja herida que abrió la intolerancia y la soberbia del conquistador. No me olviden. No olviden que existió y amó y sufrió y luchó y anduvo estos caminos — cuando ni eran caminos -Isabel Pallamay, Hembra del Gran Olor, Señora de los Quilmes."

*El escritor y poeta Carlos Patino recibió en 1990 el premio "Casa de las Américas" por su obra "Esquinas silenciosas". Es el premio más importante que se otorga para una obra inédita en América Latina. El galardón le fue otorgado en Cuba, cuando se cumplía el 30* aniversario de "Casa de las Américas". Patino publicó 8 libros de poemas y una obra de teatro "Jaque a la dama", ganadora del primer certamen de teatro "Nuestra América", llevado a cabo en la Universidad Autónoma de Sinaloa, México en 1979. El poeta vive en Bernal.
La Pallamay fue editada por Mondragón Ediciones en el año 2004. La novela se consigue llamando al 15.5669.1163 o, escribiendo a crisbonelli@gmail.com/
Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar

Este fragmento fue enviado por Iris Ivonne Gardelliano a la Feria del Libro del pueblo ALTO RÍO SENGUER (Chubut) y fue leída en el Rincón de "Homenaje a los Pueblos Originarios", para gran emoción de todos los asistentes que así se lo hicieron saber. Iris, años atrás, fue maestra en esa provincia. 

miércoles, 14 de septiembre de 2011

DESARROLLO DE LA 10º JORNADA HISTÓRICO FOTOGRÁFICA EN QUILMES


 QUILMES CAPITAL PROVINCIAL DE LA FOTOGRAFÍA

Por Chalo Agnelli

Se realizó el sábado 10 de setiembre próximo pasado en el Colegio de Abogados la Jornada Histórico Fotográfica en Quilmes que desde hace 10 años viene realizando sin pausa el Prof. Fernando San Martín. Numeroso público de amantes y aficionados de la fotografía y de la historia se hizo presente a lo largo de las poco más de 8 horas que expusieron los 12 panelistas.
El Prof. San Martín comenzó el programa con un paneo de imágenes que ilustró las actividades desarrolladas en la década que impuso en Quilmes un evento que ya es parte de su tradición cultural, considerando el valor de los temas tratados y la documentación fotográfica que los acompañan como testimonios sine qua non de los aciertos históricos expuestos. Documentos historiográficos que habilitaron a nuestra ciudad para ser calificada, “Capital Provincial la de la Fotografía”.
Vimos en las fotos personalidades consecuentes con estas Jornadas a lo largo de los 9 años pasados, algunas muy queridas que ya no están como el imperecedero Alfredo San José y la eterna amiga de Quilmes que fue Ely Fontana..
 Las primeras expositoras fueron Natalia Skronski y Liliana Puliti, de la localidad de Ranelagh que recientemente cumplió su Centenario, estas jóvenes trajeron la noticia de la creación del Archivo Histórico Fotográfico de esa localidad del partido de Berazategui, que está recopilando imágenes, filmaciones y documentos relevantes que hacen al pasado cultural de ese pueblo. Ilustraron su exposición con fotografía de ese Archivo y un filmación a los vecinos característicos de lugar.
Carlos Scott, Alfredo San José y Marcos Carballo
 Siguió el reportero Marcos Carballo, una figura notoria de nuestra comunidad que rememoró a aquellos colegas del periodismo fotográfico que tuvieron larga trayectoria en Quilmes: Alcibíades Rodríguez, Carlos Scott, Alfredo San José, el Ñato Carsellier, Alberto Novell, Rodolfo Malaver y muchos otros. Su presentación ahondó en la historia del periodismo local y en las técnicas de la fotografía que aportó a la prensa escrita una proximidad fidelísima a la realidad informática.
No faltaron las emociones de quienes vivimos algunos de esos años con figuras notables de nuestro periodismo que hoy hacen prensa en las dimensiones celestes.

El investigador Juan Carlos Grassi miembro de la Asociación Orígenes de Berazategui presentó la historia del Registro Civil de ese Partido, creado el 24 de febrero de 1909, cuyo primer jefe fue el escribano Enrique E. Soneyra (1881-1941). El primer nacimiento anotado fue el de Velia Anuncia Isolina Vasallo. Siguió con una pródiga biografía del señor Soneyra, su trayectoria y figuración en la comunidad del viejo partido de Quilmes que por entonces incluía al pueblo de Berazategui.
El trabajo de señor Rossi es un registro de historia social preciso y ampliamente documentado. Un valioso aporte que se suma a la historiografía de los dos partidos, Berazategui y de Quilmes. 
Oficinas del Registro Civil de Berazategui - foto, Juan Carlos Grassi
 Cerró el primer tramo de la Jornada el Sr. Juan Gómez  asiduo y fiel participante de esta actividad que llegó a su 10º año de labor. El tema fue “En la isla del fuego… los Selk´nam u Onas”
Valiosísimo trabajo. Conmovedor por momentos. Extraordinarias imágenes que simultáneamente se expusieron en las salas del Colegio de Abogados. Un trabajo más que llega para remediar tanto mal hecho a nuestros pueblos originarios por el invasor, el conquistador, el colonizador de allende los mares, el “hombre blanco”, ambicioso, inhumano, cruel por momentos. Los Onas “Así se fueron… la fotografía nos ha permitido reconstruir sus vivencias y también sus rostros…”
Fernando San Martín y Juan Gómez

Después del receso para almorzar otros panelistas se explayaron sobre timas tan provechosos como los mencionados. Fueron ellos:
* “La mujer en la asistencia social – Discurso fotográfico 1880 – 1930” de la arquitecta Adriana Palomo.
* “El ¿Sabías que…” una estrategia de los Museos de Berazategui para hacer historia”. Del museólogo Leonardo Cassado.
* “Retratos pintorescos: los vendedores ambulantes de Buenos Aires a través de la fotografía de Harry Grant Olds” de Viviane da Silva Araujo, doctora en Historia Social de la Cultura en la Universidad Católica de Río de Janeiro.
* “Al encuentro de los Wichis, en el Chaco salteño” del convincente Italo Nonna, fotógrafo, miembro de la Asociación Amigos de la Fotografía Antigua Quilmeña.
* “Quilmes observado en panorámicas – La obra fotográfica del farmacéutico Eleodoro Moyano”, por el organizador y promotor de esta Jornada profesor Fernando San Martín.
* “Horacio Calvo, mecánico fotográfico, artista, poeta” por Walter Rodríguez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
* “ Trascendencia de una obra de Pedro Otero". Por Carlos Alberto Fernández de la Facultad de Diseño y Comunicación.
*”Colección Bruno Lendaro – daguerrotipos y otos primitivos procesos fotográficos” de Julio Agneti y Fernando San Martín.

Otra Jornada se concluyó y se agregó a la profunda y amplia tarea histórico-fotográfica que desde el 2001, viene concretando Fernando San Martín. Cerramos la Jornada sabedores que en el 2012 se repetirá con el perseverancia de sus organizadores y la opulencia documental de los panelistas invitados.
Crónica de Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar

viernes, 9 de septiembre de 2011

OSCAR ECHELINI - TRIBUTO AL MAESTRO

LA ENERGÍA MILITANTE Y TRANSFORMADORA
Prof. Chalo Agnelli

Era la época en que una profesión no bastaba para la propia realización. Un hombre adquiría relevancia entre su comunidad abarcando distintas disciplinas y variada actuación. En esos tiempos la ilustración y los conocimientos que un individuo adquiría se expandían casi por obligación en su entorno - no solo familiar -, dispersaba el cúmulo de saberes entre la comunidad que lo tenía como parte y arte, es decir, factor de nuevas posibilidades, nuevos aportes culturales.
Dice el periódico “La Gaceta”, en poder de su nieta la Arq. Marta Oliva: “Intensa y descollante es la actuación jurídica, docente, intelectual y social del doctor Oscar Echelini… en pro de la cultura popular y de los intereses gremiales de los educadores…” Efectivamente este breve texto apenas resume la magnitud de su vida como hombre público, militante de la educación, de la cultura y de la dignidad social y humana.
 LA FAMILIA ECHELINI-ARGENTINO
Oscar Echelini nació en la ciudad de la Plata junto con el siglo XX. Fue el 16 de abril de 1900. Sus padres eran Juana Argentino y Timoteo. Eran siete hermanos: Emma,  Elena, Atilio, Rosa, Héctor, Oscar y María Amelia.
De su padre heredó Oscar el espíritu de lucha por la dignidad de los trabajadores y la reivindicación de los más desposeídos. Don Timoteo fue cofundador de la Sociedad La Fraternidad – Sociedad de Maquinistas y Foguistas de Locomotoras y dirigente obrero en las provincias de Cuyo en 1906. En 1912 tuvo un papel protagónico en la huelga ferroviaria,[1] experiencia que lo impulsó a promover y ser coautor de la Ley de Jubilaciones y pensiones Ferroviarias (1915/16). También tuvo un papel protagónico en la huelga ferroviaria de 1917. [2] 
EL 900 
Empezaba el siglo y transcurría su segundo período de gobierno nacional el General Julio A. Roca, un tucumano que manejó los hilos de la política argentina durante más de 30 años y el año anterior había atajado el primer conflicto limítrofe con Chile; era gobernador de la provincia el Dr. Bernardo de Irigoyen, gestor del Acuerdo de San Nicolás, una de las bases de la Constitución Argentina de 1853; intendente de La Plata, el cordobés Dr. Adolfo Lascano (1857 – 1917) e intendente de Quilmes por segundo año consecutivo don Joaquín Amoedo, sobrino de Felipe, que murió en enero de ese año.
Otra figura prominente de la comunidad quilmeña nació con el siglo, nuestro primer historiador el Dr. José A. Craviotto.  
FORMACIÓN
Tenía cuatro años cuando se radicó con sus padres en Quilmes. Cursó la enseñanza primaria en la Escuela Nº 1;  la secundaria en el  colegio Don Bosco de Bernal, incorporado a la Escuela Normal Mariano Acosta, graduándose como maestro en 1918 y de Profesor Normal en Letras en 1921, en la misma institución.
En 1923 hizo una breve pausa en su formación para cumplir con el servicio militar en el regimiento 7º de infantería de La Plata, haciendo un curso de aspirante a oficiales de reserva entre los meses de enero a abril.
En abril de 1929 se recibió de abogado y doctor en jurisprudencia en la Universidad de La Plata con la tesis, “Seguros, divorcio y a accidentes de trabajo”.
Estos fueron los pasos de la primera formación sin contar la recibida en un hogar donde por la calidad intelectual de Oscar y otros referentes de su familia estaba consustanciado con la educación y la cultura. Los pasos siguientes se detuvieron con su muerte, pues todos los días de Oscar Echelini fueron de aprendizaje y enseñanza. 
EL EDUCADOR 
Tenía 21 años cuando recibió el nombramiento de maestro de la escuela de adultos Nº 26 de Berazategui y al siguiente año lo ascendieron a director. Asistían a esta institución muchos trabajadores de la fábrica Rigolleau.
En enero de 1923 fue designado director pedagógico del Hogar Naval “Stella Maris”, nacido, con el nombre de "Asilo Naval", para niños huérfanos, hijos del personal de la Armada. Ese mismo año ejerció como maestro primario de quinto y sexto grados en escuela “Juan de Garay” de la Capital.
En 1924, el profesor Doroteo Yoldi lo incorporó al Colegio Secundario de Quilmes, para dictar psicología en 4º años e instrucción cívica. Fue profesor titular de historia y literatura en la Escuela Normal Nacional Mixta de Quilmes a partir de 1927.
Ese mismo año habiéndose creado por ley de presupuesto del Congreso Nacional un Colegio Nacional para Quilmes sobre la base del Colegio Secundario de Yoldi, Echelini conjuntamente al Prof. Armando Bucich, el señor Bouza y 20 alumnos obtuvieron directamente del presidente Hipólito Yrigoyen, la oficialización de la institución que luego bautizaron "José Manuel Estradas”. Durante la dirección del Prof. José Orengo y con su acuerdo, Echelini dotó de un mástil al Nacional y a la Escuela Normal ya que, ambas instituciones ocupaban un mismo edificio. [3]
En 1936 se realizó en Buenos Aires un Congreso de Profesores de Historia, Geografía Instrucción Cívica y Castellano, donde se debatió y analizó el desarrollo académico y áulico de las ciencias sociales, la gramática y la literatura argentina; la estructura de los planes de estudio del nivel secundario, del magisterio y los profesorados; el perfil del docente, etc. Oscar Echelini fue designado por sus colegas de la Escuela Normal y del Colegio Nacional de Quilmes para representarlos, considerándolo el más indicado por el nivel abarcativo y contextual de sus conocimientos sociales y lingüístico-literarios.
También acompañó los reclamos gremiales de los docentes integrando la Asociación de Maestros de la provincia de Buenos Aires y fue presidente de la sección Quilmes en varios períodos. Producido el golpe de 1930 se manifestó contrario a la conducción de las autoridades educativas de la provincia. En represalia lo desplazaron de su cargo en la escuela Nº 26, pero en razón de haber promovido acciones contencioso administrativa contra la Dirección general de Escuelas ante la Corte Suprema de la provincia debió ser reincorporado.
El educador que a la calidad y amplitud de sus conocimientos suma su vida como modelo, trasciende las aulas en sus alumnos.
20 años de la Biblioteca Manuel Belgrano de Berazategui. El Dr. Echelini, 3º de la izquierda. Fotografía de Alcibiades Rodríguez para el diario El Sol.
 EL “BIBLIÓLATRA”
Un pensador afirmó en una oportunidad, “¡Dadme un libro y moveré el mundo!”; pues esa era la idea fuerza del Dr. Echelini. Consideraba la lectura, el libro como sustancias imprescindibles para el desarrollo integral de un pueblo y dio profusa cuenta de ello. El 4 de agosto de 1924, alumnos de la escuela nocturna Nº 26, por iniciativa de su director el Dr. Echelini fundaron la Universidad y Biblioteca Manuel Belgrano de Berazategui. La Comisión Fundadora la integraron Carlos Leanza, Antonio Carballo, Luis Amoribello, el profesor Antonio Iglesias, Juan Di Nucci, Simeón Andrés, Consoli, Fogliano, Carballo, J. Frenzel entre otros y su promotor el profesor Echelini. Luego colaboró con el maestro Cotta en la creación de las Bibliotecas de Aula de la Escuela Normal de Quilmes. Fue esencialmente unbibliólatra’.
Nada fue suficiente: acompañó la fundación del Instituto de Cultura Británica, con los profesores Luis Ricagno, Antonio Iglesias, el Dr. Iacobucci, su promotor el Dr. Fernando Pozzo y la esposa de este doña Celia Rodríguez, traductores, estos dos últimos, de “Allá lejos y hace tiempo”, el libro de Guillermo Enrique Hudson que mejor registra la antigua campaña quilmeña. Fue primer secretario de esa institución.
Echelini integró la comisión popular contra en analfabetismo que presidía el doctor Adolfo Bazán, acompañado por el doctor V. Gachassin, Dr. Héctor Jutorán, Bernardo Meyer, Roberto J. Bombassei y Antonio R. Barrera Nicholson. El día 6 de julio de 1941, esta comisión realizó en todo el partido de Quilmes, un censo educativo, tomando como base el padrón electoral del distrito, que arrojó 707 analfabetos, un porcentaje inferior al 5% del total de la población que aproximadamente era de 47.000 personas. 
CULTURA 
A instancias del comisionado municipal Dr. Pozzo, en 1941, Echelini fue designado para formar parte de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes, junto a César Barrera Nicholson, Ana María Borzi de Faragó, Juan Manuel Cotta, José A. Craviotto, Antonio Iglesias, el Pbro. Juan Bernardino Lértora, José Eduardo López, Juan Domingo Pozzo y Lilia Bruno de Raris. Todas personalidades de la educación y la vida pública local que seguramente no debieron imaginar la dimensión y la duración que alcanzarían sus obras, porque nada de los que hicieron tenía objetivos de figuración o de fácil medro personal.
Desarrolló eficaces actividades cívicas. Era muy joven cuando ingresó al Comité Radical de Quilmes, del que fue secretario entre 1919 y 1921, en pleno liderazgo del Dr. Rodolfo López. Asistió a varios congresos juveniles como delegado de la comisión de ex alumnos del Colegio Don Bosco de Bernal.
En 1920 fue cofundador del semanario “Adelante” de Quilmes, con el encabezado, “Desde aquí lucha la juventud”, juntamente con el Ing. Ricardo González, Agustín Rocca, Julio Raris, Raúl Zapata y otros. En 1930 el periódico cayó bajo la censura de los golpistas.
En los últimos años fue prosecretario de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. 
Oscar Echelini fue un conferencista elocuente en todas las instituciones quilmeñas, en las de partidos vecinos, en varias de la ciudad de La Plata, de la Capital Federal y de algunas ciudades y pueblos del interior del país. Sus conocimientos y pensamiento abarcaba un amplio campo histórico y cívico, como: El Gral. José de San Martín”, “Mariano Moreno”, “Juan Bautista Alberdi”, “la Democracia”, “las Islas Malvinas”, “Las Festividades Nacionales”, “La Revolución de Mayo y la intervención del pueblo en la misma”, “El movimiento revolucionario de Mayo como formador del espíritu juvenil del presente”, la Declaración de la Independencia Nacional, etc. 
EL ABOGADO 
Dedicó más de cuarenta años a su actividad profesional en el estudio jurídico que llevó su nombre. En 1932 fue abogado consultor de la Sociedad Obreros Cerveceros hasta su transformación en Sindicato de Obreros Cerveceros de Quilmes. Fue abogado ad-honorem de la Federación de Cooperadoras Escolares del Distrito de Quilmes, del Círculo de Obreros Católicos de Quilmes. Actuó como asesor letrado de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Cristoforo Colombo (1929-1960), de la Sociedad de S.M. “Euskal Echea” de Quilmes y de la Sociedad Caballeros Vicentinos de la Parroquia de Quilmes. Fue miembro jurado de honor de la Asociación de Abogados de La Plata. Colaboró con las autoridades para instalar en Quilmes el Tribunal de Trabajo Nº 1 y fue juez y el primer presidente del Tribunal de Trabajo de Lomas de Zamora, en 1955. 
EL MILITANTE 
Desde 1915 hasta 1932 se comprometió con la causa popular adhiriendo activamente a la Unión Cívica Radical, bajo el pensamiento directriz de don Hipólito Yrigoyen.
En 1940 fue uno de los fundadores de la sección quilmeña de la Acción Argentina, una organización que promovía el ingreso de Argentina a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) sumándose al bando de los Aliados. La Acción Argentina fue disuelta por el gobierno de facto de Pedro Pablo Ramírez en 1943. [4]
Ese año se incorporó al golpe de estado concebido para acabar con el “fraude patriótico” y a poco de andar el año 1944 se incorporó al partido liderado por el coronel Juan Domingo Perón, coincidiendo con sus postulados fundaciones: Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política.
Se preparaban las elecciones de 1945 y Oscar Echelini fue convocado como fiscal general del Colegio Electoral del Partido de Quilmes.  Durante los años 1947/48 se desempeñó como asesor letrado de la Municipalidad de Quilmes, período durante el cual actuó como instructor de fiscales del partido Justicialista, partido ante el cual fue delegado de los profesores de la Escuela Normal y el Colegio Nacional de Quilmes entre 1945 y 1955. Constituyó en 1945 e integró a lo largo de diez años la Organización de Intelectuales Peronistas, integrada por el poeta José María Castiñeira de Dios, Arturo Capdevila, Juan Govi, Manuel Gálvez y Arturo Cancela, entre otros; personalidades que acompañaban a la Comisión Nacional de Cultura,[5] y a su publicación, la Guía quincenal de la actividad artística e intelectual argentina”.[6] 
EL DEPORTISTA. 
Como gran parte de los hombres y algunas mujeres de su época, otra de sus pasiones fue el deporte, en la práctica y la promoción. El 2 de abril de 1921, formó parte del grupo de jóvenes amantes de la navegación  vela que crea el Club Náutico de Quilmes y 2 de julio de 1938, en la rambla de los Fiorito en la Ribera quilmeña participó de la fundación del Pejerrey Club.
Fue socio del Quilmes Atlético Club desde los 17 años. Actuó en sus divisiones inferiores como jugador de las 4ª, 3ª y 2ª divisiones. En 1919 fue arquero de la división intermedia. Durante 1947 hasta 1951 fue presidente, vice y vocal, en los períodos continuados de dos en dos años. Durante varios períodos fue miembro de su comisión directiva y durante más de 25 años asesor letrado.
Unificó las asociaciones de hockey sorbe césped femenina y masculina que tuvo como sede su estudio profesional de la Capital Federal (Viamonte 776) Y fue presidente del tribunal de Penas de la Asociación Argentina Amateur de Hockey sobre Césped y delegado de dicha asociación en torneos realizados en el exterior.
Boda del Dr. Echelini con Lucila Luisa Sales
 EL LEGADO HUMANO 
Pero no solo legó su patrimonio cultural y de hombre de bien al pueblo de Quilmes, sino también una prolífica y fructífera familia. Oscar Echelini estaba casado con Lucila Luisa Sales, dibujante y pintora. Tuvieron seis hijos: Oscar Héctor, martillero público y secretario del Colegio Nacional de Quilmes, Lucila Margarita, Julia Emma, ambas docentes y directoras de las Escuelas de Educación Especial Nº 502 y 501 respectivamente e integrantes del equipo campeón de la 1ª división  de hockey del QAC,  Jorge Alberto, abogado y deportista, Luis, fallecido a poco de nacer, y Cristina Susana, integrante del cuerpo de baile del Teatro Colón de Buenos Aires y teatro Argentino de La Plata .
Los hijos se volcaron en numerosa descendencia; los nietos: Oscar Alejandro José (fallecido), Marcelo Patricio, Jorge Javier,  Mariano Alberto, María Carolina y María Florencia Echelini; Marta Julia, Gabriela Alejandra y Mariana Lucila Oliva; Matías Iván y Ticiana Nahir Souto. Los bisnietos: Natalia, Oscar Eugenio, Alejandro Jorge y Manuela Cecilia Echelini; Maria Julia y Maria Victoria Tollo Oliva; María Guadalupe, Jorge Ignacio, Francisco, María Emilia y Mateo Echelini; Josefina Santi; Mora y Máximo Parrotta; Santiago, Clara y Justina Wili y Santino Souto. Las tataranietas: Valentina y Lola Russo.
Casa del Dr. Echelini en la esquina NO de las calles Moreno y Alsina, Quilmes
 LOS PASOS DE LA VIDA 
Los adictos a la dictadura de Uriburu advertidos de que el Dr. Echelini era un opositor tenaz a sus propósitos antiargentinos, lo motejaron de “comunista” y fue perseguido en el desempeño de su profesiones de abogado y educador. Después del golpe militar de 1955 y durante varios lustros, Echelini, nuevamente, fue víctima de la diatriba, el ataque artero de alguna prensa, de la sevicia malévola de algunos de sus oponentes políticos e incluso de los infieles a la causa, pero nada lo amilanó y siguió con su obra y su mensaje.
Tanto en esos tiempos coyunturales, como en los últimos años de crisis - crisis como cambio - las antinomias entre argentinos sobre lo bueno y lo malo, es una rémora al intercambio de ideas. Esas persecuciones, censuras y acusaciones infundadas no solo fueron patrimonio de las fuerzas armadas y de los poderes económicos que las apañaron y usaron, sino también estimuladas y promovidas por muchos civiles, de todos los estratos sociales y culturales. En los últimos tiempos hay un resurgimiento de esos hostigamientos que parcializan la dimensión de un individuo y en lugar de verlo en la totalidad de sus actuaciones se lo juzga por algunas de sus ideas o pensamientos. De estas mezquindades el Dr. Oscar Echelini salió invicto porque su hombría de bien las superaba en demasía.
Afortunadamente pudo ver la democracia encaminándose. Falleció el 24 de Junio de 1984. 
Enérgico, optimista como buen educador, voluntarioso por demás, tenía la calidad de esos hombres y mujeres nacidos en los primeros años del siglo XX con un innato espíritu de progreso, transmitido directamente de la generación anterior, la de fines del siglo XIX; con una impronta transformadora y constructiva y, sobre todo, una gran energía para arremeter en la vida por varios flancos simultáneamente.
La vida de mujeres y hombres está surcada de anécdotas de diverso cariz, pero lo que los define, lo que prevalece son las obras que forjaron y sobre ellas es que se recuperan esas personalidades para la historia. Sus familiares, quizá, tiene más presente las anécdotas, pero la posteridad, ajena a ese entorno cercano, los reconoce en sus legados.
 Hoy el municipio de Quilmes entrega a las figuras más destacadas de la comunidad la distinción de “Ciudadano Ilustre”, imagine el lector a cuántas figuras de nuestro pasado reciente y lejano les correspondería - y siempre en forma insuficiente - esa distinción. Debería haber una “Ciudadano Ilustre retroactivo” para personalidades que como las del Dr. Oscar Echelini fueron paradigmas de la cultura, la educación, las causa popular y la ética; o quizá honrarlos con una calle que perdure sus nombres, pero con una cláusula en el decreto especificando que por ninguna causa se cambiará en el futuro ese nombre como suele suceder.
Dr. Oscar Echelini

Prof. Chalo Agnelli
Colaboración: Arq. Marta Oliva
Y Sr. Oscar Héctor Echelini (h.)
http://www.archivo104.blogspot.com/
BIBLIOGRAFIA
Agnelli Francisco y Chiti, Juan B. 50 Aniversario de la Fraternidad de Personal Ferroviario de Locomotoras. Buenos Aires. Ed. de autor, 1937.-
Giordano, Víctor Alberto. "Imágenes de antaño". El Sol. Ag. 1980.
“La huelga en el Ferrocarril Pacifico - Por la justicia y el derecho”. La Tarde. 24/09/1917. Impreso.
“Los sangrientos sucesos de ayer”. La Tarde. 26/09/17. Impreso.

NOTAS


[1] A media noche del día 6 de enero de de 1912, La Fraternidad, con casi 7000 afiliados de las 18 líneas férreas, se declaró en huelga. Porque un maquinista fue llevado preso por haber sufrido un accidente. Su recorrido era Buenos Aires – Rosario del Central Argentino (británico) En esos años, la primera medida a tomar por la policía en estos casos era la de encerrar al conductor del tren. Medida precautoria, pactada entre la empresa y las autoridades. El compañero fue encarcelado con presos comunes. Cansado de apremios el gremio interrumpió sus tareas. Después de tres días el maquinista fue liberado. Fue la primera victoria de La Fraternidad, un reclamo por la dignidad de los trabajadores, contra los atropellos. Se levantó la huelga y todas las secciones volvieron al trabajo, a excepción de Rosario que, como condición previa, exigió ver en persona, en su propia sección, al afectado. El personal superior del ferrocarril corrió un tren especial conduciendo al protagonista del conflicto. La organización gremial había conquistado su primer triunfo contra la prepotencia empresaria. Nunca más se sometió a vejámenes a los maquinistas ni y a otros miembros de La Fraternidad. - Juan Carlos Cena (especial para ARGENPRESS.info) 22/02/11 “Artículos y debates de política” - http://debates-politica.com/6095
[2] En agosto de 1917 se declaró una huelga ferroviaria a causa del despido por razones disciplinarias de dos obreros en el taller Pérez, del ferrocarril Central Argentino de propiedad inglesa.  En la demanda de los huelguistas no entraban los salarios, horas de trabajos, ni condiciones de labor, pedían simplemente la reincorporación de los dos despedidos. Otros grupos ferroviarios de  todo el país se le unieran y desmantelaron el transporte ferroviario por todo el litoral. Hubo episodios de violencia. Entre agosto de 1917 y junio de 1918, los incidentes más serios tuvieron lugar en Rosario. Las tropas del gobierno mantenían una actitud indulgente hacia los alborotadores. El presidente Yrigoyen se mostró simpatizante y benévolo con los huelguistas, no prestó atención al cargo que le hacían los diplomáticos aliados de estar haciendo una política favorable al eje. El 11 de octubre de 1917 en la población Justo Darac los obreros con sus familias marcharon en manifestación dispuestos e impedir el paso de trenes. Las tropas del regimiento 4, intentaron persuadir a los huelguistas e iniciaron un tiroteo intimidatorio con el lamentado saldo de un muerto. Hubo otros tres muertos en Mendoza, entre ellos dos mujeres. Finalmente, el Gobierno nacional intervino y el gremio ferroviario obtuvo algunas de sus demandas. De: Agnelli Francisco y Chiti, Juan B. "50 Aniversario de la Fraternidad de Personal Ferroviario de Locomotoras" www.justodaract.unlugar.com
[3] Libro copiador del Normal de Quilmes, 11/5/38 Folio 88
[4] Durante la segunda guerra, los argentinos se dividieron en dos grandes grupos: «aliadófilos» y «neutralistas». El primer era favorable al ingreso de Argentina en la guerra en el bando aliado, mientras que el segundo sostenía que el país debía mantenerse neutral, como era tradicional. Un tercer grupo, los «germanófilos», era francamente minoritario y ante la imposibilidad de que Argentina entrara a la guerra apoyando al Eje, solía apoyar la neutralidad confundiéndose con los neutralistas. En diciembre de 1939 el gobierno argentino consultó con Gran Bretaña la posibilidad de abandonar la neutralidad y unirse a los Aliados. El gobierno británico rechazó la proposición reiterando que la principal contribución argentina eran los suministros y para garantizarlos era necesario mantener la neutralidad.
[5] La Comisión Nacional de Cultura fue creada en 1933 y comenzó a funcionar en 1935 a instancias de intelectuales asociados al nacionalismo como Gustavo Martínez Zuviría, y Manuel Gálvez. Su creación dio origen a intensas discusiones sobre las primeras organizaciones en defensa de los derechos intelectuales, impulsadas por el diputado Roberto Noble (que en 1945 fundaría el diario Clarín), junto con Horacio F. Rodríguez, quienes promovieron la ley 11.723 de Derechos de Propiedad Intelectual. De, Szmetan, Ricardo.  La situación del escritor en la obra de Manuel Gálvez (1916-1935), New York, etc., Peter Lang, 1994.
[6] Se desarrolló entre los años 1947 y 1950, con 76 números, constituyó uno de los vehículos privilegiados que hoy nos queda de la administración en materia de cultura de los primeros años del gobierno peronista.