domingo, 6 de agosto de 2017

TIPOS POPULARES DE UN QUILMES DE FIN DE SIGLO (XIX)



En todos los pueblos en todas las épocas hubo personas particulares, es decir, con algunos rasgos notorios que los hacían interesantes o que atraían la atención ajena más que algunos que atravesaban calladamente la vida. Don Manuel Ales pintó algunos de esos personajes que habitaron nuestro Quilmes entre el cruce de dos siglos el XIX y el XX.
En ese entonces era más fácil distinguirlos pues la población era muy reducida en cantidad, hoy entre los cerca de 600.000 habitantes que habitan el Partido sería muy difícil hacer un aporte como el de “Quilmes fin de siglo” de donde se tomaron los siguientes párrafos. Aunque quizá se podrían distinguir por localidad o por barrio mejor… ¿¡Cuál es el personaje popular de tu barrio!?
Pero vayamos a estos lejanos en el tiempo:
TIPOS POPULARES
Pepe Silva vivía a media cuadra de Humberto Primo (trenzador, [1] ex calle Progreso o N° 18, vereda sur) entre Sarmiento y Paz. Era un borracho consuetudinario y siempre lo acompañaba un perro de talla mediana, pelo negro y blanco, al que llamaba "palomo". Cuando tumbado por el alcohol, caía dormido en cualquier parte, el perro se echaba junto a él y no permitía que alguien lo tocase.
En la Ribera, cerca de los puentes sobre el Arroyo Manzano, tenía su boliche Juan Cuitiño, [2] quien acostumbraba golpearse su voluminoso vientre, al que hacía sonar como un bombo, al tiempo que gritaba “¡Viva Alem, muertos de hambre; yo, el sarnoso Cuitiño!”. Otro hombre famoso por su gran vientre, que le valió el apodo de "Juan Pipa", era un jardinero de Necol (esquina SE de la esquina de Sarmiento y Videla, él vivía a mitad de cuadra sobre Sarmiento en la cochera)
Cuando se oía gritar a los muchachos, "Salta Perico", era porque allí andaba un hombre medio tonto que tenía la costumbre de ir dando saltos, apoyándose en un largo palo que llevaba al efecto. Siempre tenía una bolsa al hombro y en ella, además de quién sabe qué otras cosas, llevaba trozos de alambre con los que hacía "agujas de deschalar",[3] que ven­día para lograr algún dinero.
En la Ribera, como a mitad de distancia entre la Avenida Otamendi y el bal­neario (actuales),  se levantaba el rancho de "don Juan de los cajones". Era un pescador "con espinel", que venía al pueblo a vender su pesca, utilizando para ello unos cajones colocados a los lados del lomo de su caballo, al que traía del cabestro. Por esa forma de transportar el pescado es que le venía el apodo.
En la esquina NO de Alsina y Brown, vivía Juana Martínez (a) “la loca Mar­tínez”, llamada así por haber sufrido en una ocasión un ataque de enajenación mental. Era una mujer trabajadora, que confeccionaba cajitas, alhajeros, relojeras, almohadillas, etc., que adornaba con flores artificiales, hechas a su vez con escamas de pescado. El trabajo era prolijo y vistoso, y de su venta, obtenía medios para vivir.
El "negro Roldán" era un ex sargento del ejército, que vivía en Conesa (N) entre Mitre y Sarmiento. Trabajaba de "remendón", pero la fama le venía de su reconocida habilidad para tocar el tambor, razón por la cual era muy disputada su participación en las comparsas del carnaval (Un hijo de este personaje se crió en la casa de la familia Escobar. Era alto y corpulento. Trabajó toda su vida en la cochería de esa familia hasta avandazada edad, conducía los coches fúnebres con jaqué y galera. Ya septuagenario dejó su trabajo, pero permaneció junto a los Escobar hasta su muerte (1965 circa) Todas las tardes de buen tiempo se sentaba en la plaza San Matín a fumar un "avanti" y observar pasar la gente, no hablaba a nadie.)
Compilación, compaginación y notas Chalo Agnelli
NOTAS


[1] Los trenzadores hacían trenzas con cuero crudo "Es el procedimiento por el cual se le quita a un tiento o tira de cuero, el filo de sus bordes. Esta operación se realiza de la siguiente manera: se sujeta el cuero a trabajar desde uno de los extremos y se lo aprieta entre ambas manos, una de las cuales sostiene al cuchillo cuya hoja termina apoyándose sobre el dedo índice de la otra mano. Luego se hacen deslizar ambas manos sin cambiar la posición inicial, mientras el filo del cuchillo ataca el borde deseado. [...] Luego lo desata para atarlo del otro extremo, y procede a desvirar las aristas restantes" de “La Artesanía tradicional del cuero en la Mesopotomia Argentina”, de Ángel Fontana (1988)
[2] Soltero. Hijo de Ciríaco, el mazorquero. Vivía con su hermano Antonio, la mujer de este Manuela Fuertes, santafecina, y la hija de estos Petrona.
[3] Sacar la chala del maíz.

sábado, 5 de agosto de 2017

“QUILMES DE ANTAÑO” – NUEVA EDICIÓN



Después de un largo peregrinar por antesalas y despachos de numerosos funcionarios y editores en los últimos 20 años, y de haber obtenido los derechos de edición de don Eduardo López, nieto del autor, se logró que la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Quilmes, que tiene al frente al Lic. Ariel Domene, contando con la intermediación del Lic. Carlos Vargas Eguinoa y la Editorial Buenos Aires Books que dirige el señor Roberto Tassano, realizara en 2016, una nueva edición de “Quilmes de antaño” de don José Andrés López.
Para el diseño de tapa se respetó el pedido especial que me hiciera el señor Eduardo López de que se mantuviera el dibujo del original, trazado por el artista plástico don Gerónimo Narizzano, quien realizaba las ilustraciones para el periódico "La Verdad" de la familia López.
Esta edición se ha entregado en las escuelas y bibliotecas del
distrito y en la última Jornada “El viejo Pago de la Magdalena” que efectuó la Junta de Estudios Históricos el 8 de julio de 2017, donde cada asistente se llevó un ejemplar. 
Últimamente la editorial “Buenos Aires Books” acaba de sacar una nueva edición de “Quilmes de antaño” al alcance de todo público. Se puede adquirir en la ‘boutique del libro’ de la Biblioteca Popular Pedro Goyena (San Luis 948, Quilmes) o encargar en cualquier librería local.
Es justo mencionar la publicación en Internet (http://viacuco.blogspot.com.ar) que realizó el 1 de marzo de 2011, en su blog el profesor Guillermo Daniel Ñañez, actualmente director de Derechos Humanos de la Municipalidad de Florencio Varela; quien años atrás digitalizó todo "El Progreso", primer periódico de Quilmes creado por el Dr. José Antonio Wilde. De este medio, fundador del periodismo de este 'gransurboanaerense', se halla una colección completa en la Biblioteca del Colegio Nacional de Buenos Aires.
QUILMES DE ANTAÑO
Las precisiones sobre este libro que se reedita a continuación se hallan en EL QUILMERO del lunes, 8 de junio de 2009, bajo el título “José Andrés López - Intendente 1904-1905 - Quilmes de Antaño” y en el libro “Cuaderno de identidad I”, de Ed. Tiempo Sur, 2009, de mi autoría. (Chalo Agnelli) 
UN LIBRO - UN PUEBLO - UN HOMBRE 
Dice de él José Abel Goldar en el prefacio de “Un anillo y una flor” que se publicó en 1970.”Si su valor literario es apenas defendible, su valor testimonial es casi tan importante como el de
los más solemnes documentos oficiales.” 
Supo amalgamar en este libro editado en 1932, año de su muerte, los requisitos históricos y literarios con tanto acierto que se puede equiparar a “Buenos Aires desde 70 años atrás” de José Antonio Wilde y a “Una excursión a los indios ranqueles”; que funda el híbrido literario de las misceláneas o ‘causeries’, como las llamó Lucio V. Mansilla.
Además de ser el primer autor teatral del partido de Quilmes fue el primer historiador local. Dice al respecto “La Verdad” del 1º de setiembre de 1932 en su panegírico: “En el terreno histórico fue un comentarista que redujo su campo de acción a Quilmes y tal
vez allí radique precisamente su mayor mérito. Con algo de Michelet y de Macaulay y hasta algo de Guglielmo Ferraro desfila en el primer capítulo de su ‘Quilmes de Antaño’, mucho más de lo que abarca el minúsculo caudal pedagógico, mal derramado y peor digerido, en las aulas de nuestros institutos. Concebía la Historia, más que como un almanaque de hechos de armas o como asignatura de índole puramente narrativa, como algo que debía ser objeto de una labor analítica en frío, sin la pasión unilateral que banderiza y a cubierto de la frivolidad pomposa de exaltaciones sin tasa.”
 “Quilmes de antaño” reúne una serie de artículos a manera de misceláneas publicados en distintas épocas en diarios y periódicos entre 1915 y 1918, sobre curiosidades, costumbres y personajes del pueblo con humor sutil, inteligente, sardónico y a veces también acerbo; estilo muy utilizado en la época para la nota político-social del género periodístico. 
Se editó en 1932, con prólogo de Carlos de López Rocha, nacido en Buenos Aires y bautizado en Quilmes, nieto de Juan de Guerra López, el municipal electo en 1855, en la primera comisión municipal gestada después de la ley de municipalidades de 1854, y renunciante de la misma a razón de lo cual ingresó el que ostentaba
José A. López y su esposa Rita Faggiano
el cargo de suplente que fuera el Dr. José Antonio Wilde.
 
López Rocha fue dilecto amigo de don José Andrés López y se casó en Quilmes con la educacionista uruguaya Adela Castel, parienta y amiga de la infancia de Rita Faggiano. “Quilmes de antaño” se publicó a instancias de esta pareja que ante el éxito del primero, comenzaron a recopilar otros nuevos artículos de don José Andrés, siempre de carácter costumbrista, publicados en distintos periódicos y publicaciones para hacer una segunda parte. Lamentablemente la muerte del autor postergó el trabajo y finalmente los originales se extraviaron.
Dice en su dedicatoria: “A Quilmes. Donde han pasado los mejores años de mi vida, cuna de mis hijos, se escribió e imprimió este libro y se fabricó el papel para su impresión. El autor.” Se editó en los talleres gráficos “América” de Quilmes. La tapa don José Andrés se la encargó al artista plástico Gerónimo Narizzano, muy joven en esos años, que pintó a un grupo de jóvenes engalerados disfrutando de una fiesta de camaradería en torno a una mesa. 
Estos son los títulos y temas que desarrolla el libro:

1.- Antecedentes históricos de su fundación y etapas de su progreso.
2.- Sostenimiento de los Quilmes.
3.- La reducción.
4.- La fundación de Quilmes.
5.- La iglesia.
6.- Fin de la reducción.
7.- Etapas de su progreso.
8.- Organización Municipal.
9.- El primer progreso edilicio.
10.- El camino a la Ribera.
11.- Inauguraciones.
12.- El alumbrado público. (9/7/1918)
13.- La prensa quilmeña.
14.- El ferrocarril.
15.- El primer corso. (La primera estudiantina y el primer duelo) (9/7/1917)
16.- La botica, su tertulia y sus tertulianos. (20/8/1918)
17.- La botica de Matienzo. (25/11/1917)
18.- El primer tranvía. ((21/11/1917)

19.- El hotel de Risso. (6/2/1918)
20.- Sus prácticas creyentes. (12/9/1917) 21.- Las fiestas patronales. (19/9/1917)
22.- La cueva de Cuello (16/1/1918)
23.- La cicuta. (diciembre de 1917)
24.- El cura Pueyo. (22/8/1917)
25.- Los sombreros de copa alta. ((11/7/1916)
26.- Sus médicos. (9/12/1917)

27.- La misa mayor. ((4/5/1915)
28.- Adivinas y curanderos. (17/10/1917)
29.- Su teatro. (26/8/1918)
30.- La biblioteca popular.
31.- Las lecturas públicas.
32.- Su comercio.
33.- Prácticas electorales.(3/8/1918)
34.- Sus escuelas cuarenta años hace. (7/1/1918)
35.- La Ribera. (21/3/1917)
36.- Recuerdos de la revolución del 80.
37.- Guerra de círculos
38.- Centros sociales.
39.- Candiles y luz eléctrica (13/5/1918)
40.- Corsos y comparsas.
41.- El circo de carreras.

Vale esta síntesis del prólogo para ampliar el valor de esta obra: “Libro entretenido, serio en su fondo y jocoso y chispeante muchas veces en su forma, que hace revivir en sus descripciones la vida entera del villorrio que se fue, [...] Campean en estos recuerdos llenos de sencillo encanto, cuya narración transporta al lector al paraje en que se desarrollaron. [...] los sucesos y
Con don Eduardo nieto de José Andrés López
descripciones expuestos son una casi trascripción literal hecha deliberadamente, como una simple prueba demostrativa del interés de la obra que es, por sí misma, su mejor elogio
[...]  





Y queda, no obstante, demostrado que por su calidad, constituida por su valor histórico, su acopio de sucesos, detalles, bosquejos, copias directas auténticas y pintura de los cuadros, así de la naturaleza como de los hombres [...] y de las cosas que vio; las costumbres, las características, el ambiente y la sociabilidad del Quilmes de antaño, etcétera, este libro es en su género único, exclusivo e irreemplazable, lo que corroborará, el ilustrado lector; más, aunque sólo se tuviera en cuenta su valor documental, debería protegerse y adoptarse oficialmente, fragmentado como texto de lectura en las escuelas de la ciudad de que se ocupa [...]”
  Roberto Tassano, editor de "Buenos Aires Books" con su padre 
(al frente)
                      

 Prof. Chalo Agnelli
Biblioteca Popular Pedro Goyena y Museo Bibliográfico Documental
Asociación Historiadores Los Quilmeros
Junta de Estudios Históricos de Quilmes

jueves, 3 de agosto de 2017

MISCELÁNEAS PARA EL ANIVERSARIO DE UN QUILMES QUE SE FUE…


por Chalo Agnelli
QUILMES DE FIN DE SIGLO
RECUERDOS
EL PUEBLO DE LOS MOLINOS
LA TORRE DE BELGRANO
INCENDIOS
CIRCOS
LOS PALENQUES
EL MATADERO 
LA PESCA
LAS QUINTAS
EL MONTE DE EUCALIPTUS
EL CAN­TÓN DE OURRACARRIET
TRAGEDIA
LATHAM Y BENAVENTE 
LA CANCHA DE PELOTA
LA RADIOTELEGRAFÍA
LA CASONA DE WILDE
El Prof. Manuel Ales [1] amó este suelo como a su vida. Él era todo Quilmes. Su arraigo fue rayano con el fanatismo y le dedicó a la historia de nuestro Partido una obra invaluable, no sólo en lo estrictamente historiográfico, como sí hicieron el Dr. Craviotto y don César Barrera Nicholson, sus contemporáneos, sino que matizó adecuadamente con la miscelánea, que tanto atrae al lector de
historias (que no es lo mismo que lector de la Historia), hoy en día. En este 14 de agosto, nuevo aniversario de la primera fundación (1666) tomamos algunos párrafos de su libro “Quilmes de fin de siglo” (XIX); una edición propia, de pocos ejemplares, con la que festejó los 300 años (1966) desde que quilmes y acalianos fueron establecidos por el conquistador en nuestras costas del Plata. Festejar (1666) el hecho histórico no es grato, por las connotaciones compulsivas de aquel acontecimiento que terminó en el exterminio de una cultura, pero recuperarlos en la memoria, reconocerlos como los que nos dieron toponimia y gentilicio, algo que nos envanece por sobre otros pueblos y ciudades de nuestra Patria, y nos hace sentirnos amalgamados con este suelo, aunque nuestros apellidos sean italianos, españoles, polacos, rusos, alemanes, sirios, armenios… esto es para festejarnos a nosotros mismos, quilmeños y Quilmeros.
 RECUERDOS
 Por Prof. Manuel Ales
Allá por 1890, cuando los viajeros de Ferrocarril del Sud, atravesaban el pueblo rumbo a la flamante Capital de la Provincia, se admiraban que Quilmes tuviera tantos molinos de viento. Era un bosque  de molinos todo el radio urbano fundacional. Cada casa o grupos de vecinos tenían el suyo. Y el agua era excelente, nada que ver con la que los porteños tomaban del Río de La Plata. La ventaja de la zona era (y es pues aún persiste) que a escasos metros de la superficie el subsuelo quilmeño está atravesado por el acuífero Puelche que fue uno de los factores que entusiasmó don Otto Bemberg para instalar su empresa cervecera en este. Esta particularidad hizo que los viajeros y turistas de nuestra Ribera, crearan el apodo ‘El Pueblo de los Molinos’. Pero atendamos los recuerdos de don Manuel Ales que son más precisos. 
EL PUEBLO DE LOS MOLINOS 
Entre los primeros molinos que hubo, para bombear agua, recordamos los de don Francisco Younger [2] y de Badaracco, por su rara construcción. 

El de Badaracco estaba en la manzana de su quinta, próximo a la esquina NO de Hipólito Yrigoyen y Humberto Primo. Consistía en una torre de material, de unos seis metros de alto, sobre la que giraba, en el plano horizontal, una gran rueda en cuya periferia llevaba una serie de grandes embudos de metal, semejando un ‘anemómetro’.[3] 
El de Francisco Younger estaba cerca de Alem (N), en dirección a la calle Allison Bell. Lo for­maban cuatro pilares de unos cuatro metros de alto, sobre los cuales giraba una rueda con eje vertical, formada por gran cantidad de tablas, también vertica­les, en la periferia, constituyendo así una especie de rueda de turbina. Estaba todo cubierto por una especie de ‘sombrero chino’.
Los molinos que se instalaron posteriormente, ya fueron más parecidos a los de hoy (1966), con la principal diferencia que tanto la torre como la rueda y paletas eran de madera.
Una originalidad que presentaban estos molinos era que en su paleta decía: “El viento es barato”. 
LA TORRE DE BELGRANO 
Junto a la vereda oeste de Belgrano, como a mitad de cuadra entre Rivadavia y Alem, ex quinta de Smars (o Smart), hubo hasta años después de 1900, una torre re­donda, de mampostería de unos dos metros de diámetro por ocho o diez me­tros de altura, con puerta hacia Rivadavia, escalera interior y baranda de hierro en su coronamiento. Según mis informes, se construyó cuando se estaba haciendo la llamada ‘cloa­ca máxima’ entre Buenos Aires y Berazategui, siendo utilizada por los inge­nieros para sus cálculos de dirección.
Una vez terminada la obra, quedó abandonada, convirtiéndose en un criade­ro de lechuzas y murciélagos. No hallé la fecha de su demolición. 
INCENDIOS 
El primer gran incendio que se recuerda, se produjo en el almacén de Ismael Suárez (a) Clemente, ubicado en la esquina NO de Rivadavia y Pringles. El siniestro se produjo por la imprudencia de su dependiente, Eudosio González, quien bajó al subsuelo y encendió un fósforo para despachar alcohol a un cliente. Felizmente Eudosio tan solo se chamuscó un poco.
Otro incendio importante fue el de la canastería de Castelanelli, situada en Rivadavia (S) entre Alvear y Brown.
En el libro “Agua y Fuego” del historiador Quilmero, Claudio Schbib, se señala como primer incendio, el producido en octubre de 1912 en la fideera de Marenzi, ubicada en la calle Alem (antes Tres de Febrero) entre Alvear y Brown. Extinguido con baldes que facilitó don Ramón Dapena y donde el bombero Vicente Baldi fue atajado al caer por su compañero don Mariano Giaimo.

CIRCOS 
Los circos se instalaban en los baldíos que habla en Mitre casi Rivadavia (fon­do de González) En el solar SE de Rivadavia y Alvear; en el NO de Mitre y Alsina; en el NE de Garibaldi y Brown y en el SE de Alem y Alvear, que fue de los últimos utilizados en el centro del pueblo. 
LOS PALENQUES 
Frente a casi todos los negocios, en especial los almacenes, habla lo
que se llamaba "palenque", para atar los caballos, Consistía en un barrote horizon­tal, sostenido entre postes. Hasta después de 1910, hubo uno de ellos al borde de la comisarla, por Alem y otro en la orilla de la plaza principal, por la calle Sarmiento casi Rivadavia. En algunas partes, en vez del palenque se aseguraban argollas de hierro junto al cordón de la vereda (En la foto de la izquierda se ve la esquina de la comisaría, Sarmiento y Alem, con el caballo atado al palenque. Foto Pedro F. Rotelo)


EL MATADERO 
Donde ahora está el Corralón Municipal, funcionaba el Matadero, y los que allí trabajaban, "gente de a caballo", se reunían los domingos en la calle Alberdi entre Brown y Lavalle para realizar las ‘cinchadas’ para las cuales se hablan desafiado en la semana. Fue famoso para ellas el ‘picaso’ [4] de Francisco Tejeda, matarife que vivía en la chacra de Fornaguera, en Alberdi (N), don­de hoy está la escuela N° 7. 
LA PESCA 
Como ya dije en otra parte, el bañado era buen campo de caza y de ella vi­vían: Manuel Leiva, Pedro Iriarte (tío del médico) y Martín
Maestre y Pedro  (a) “el vasco”. A lo largo de la costa tenían sus redes de pesca Rudecinda Vallejos (a) la tucumana, quien primero estaba por Bernal y luego se trasladó al Arroyo de las cañas, donde se ahogó junto con el ‘negro Pluma’ en una gran creciente del rio.
Segundo Cabral y Lucero, pescaban por Bernal. En las proximidades del Arro­yo Colorado, estaba Viviano Suárez; entre los Arroyos Colorado y de Las Ca­ñas se encontraba Clodomiro Acuña, y por ‘los barros’ (fin sur del monte), lo hacía Villegas. 
LAS QUINTAS 
En plena planta urbana y hasta después de 1910, existían quintas residencia­les que, en la misma calle Rivadavia, ocupaban desde un
cuarto hasta toda una manzana: Casares (una manzana); Otamendi (tres cuartos); Smith (una); Istueta (media); Risso (media); Davidson (una); Campero (tres cuartos); Smars (media)
Fuera de la calle Rivadavia, estaban las quintas de Badaracco, Cichero, [5] Pesenti, Uriburu, Kier, [6] Girald, Clark, Páez, Zorrilla, Videla, Wilde, Dobraniche, Álvarez de Toledo, etc., La mayoría de las cuales ocupaban toda la manzana y algunas, aún más. 
EL MONTE DE EUCALIPTUS 
Limitado por las calles Liniers, La Rioja, vías del F. C. del Sud y Vicente López, había un tupido monte de grandes árboles, especialmente eucaliptos, que fue causa indirecta de muchas desgracias, pues ya desde aquel entonces, en ese mismo lugar la vía tiene una curva, razón por la cual no se ve avanzar el tren ni se oye, lo que hace que sorprenda de repente a los que cru­zan desprevenidos. (Esa extensión del límite entre Quilmes y Bernal circundada por las actuales calles La Rioja-San Lorenzo, H. Yrigoyena-Lebensohn, Liniers-Reconquista y V. López-San Martín, perteneció al mazorquero Ciríaco Cuitiño) 
Contigua a dicho monte, hasta Lamadrid, había otra fracción de terreno, pe­ro ésta libre de plantas, siendo utilizado por ‘los ingleses’ para jugar al polo (Esta propiedad era de Juana Dorotea María Magdalnea d'Hertault de Beaufort de Bagneux, se comenzó a lotear en 1927 - Libro de Actas del H.C.D.) 
CAN­TÓN DE OURRACARRIET 
Entre las calles Alberdi, Las Heras, Mitre y Cevallos, estaba el llamado ‘can­tón de Ourracarriet’. Según datos que me proporcionó el Dr. Craviotto, tal nombre le venía del hecho que allí hubo una batería que se instaló después de la primera invasión inglesa, al mando de Ramón Acuensa (o Acuenza)
En la época de Rosas y aún algunos años después, fue cuartel de milicias, o sea, un ‘acantonamiento’ y de allí lo de ‘cantón’. 
Santiago Segura iba todos los días con su carro al rio, llevando a su mujer Leopoldina y a sus hijos: Eulogia, Santiago, Floro, Luisa, Gerónimo y Cleto. Dejaba a su familia y, mientras su mujer e hija mayor lavaban la ropa, él se iba a los boliches de Cuitiño (hijo del mazorquero) o de Risso. 
TRAGEDIA 
El lunes 25 de enero de 1886, al mediodía, Santiago y Floro fueron a bañarse mientras los demás quedaban junto a la madre y la hermana lavando. El rio estaba crecido y ocultaba un lugar profundo y arremolinado que habla en el lugar (más o menos por el actual canal del Club Náutico)
Los dos muchachos cayeron al pozo, desapareciendo Floro y
logrando salir Santiago. La madre, al ver lo que ocurría, se arrojó en procura del hijo, corriendo su misma suerte. Fue entonces Eulogia quien trató de ir en ayuda de ambos, siendo también tragada por el pozo traicionero.
Entre esa tarde y la siguiente mañana, fueron rescatados los tres cadáveres y, como en el rancho de Segura (solar NE de Sarmiento y Videla) no había lugar para el velatorio, se hizo en la casa de Petrona Maestre, esquina NE de Paz y Videla. 
LATHAN Y BENAVENTE 
En el libro del Dr. Wilde "Buenos Aires de setenta años atrás", dice que Wilfredo Lathan fue un criador de ovejas, que en su
cabaña "Los álamos", ubica­da en el Partido de Quilmes, fundó su establecimiento con un plantel de "negretes" provenientes de la famosa cabaña de Manuel Benavente (o Venavente), tam­bién de Quilmes.
Respecto de este último, se lee en "Un poblador de las pampas" de Seymour: "The Standard" del 21 de septiembre de 1869, ofrece un marcado tono pesi­mista con respecto a este importante renglón (la lana) de nuestra economía, ya que no concurrió comprador alguno al remate de la cabaña del finado Benavente, que cuenta con los mejores ovinos del país. 
LA CANCHA DE PELOTA 
En el solar SE de Mitre y 25 de mayo, estuvo la "Cancha vieja", con su frontón para jugar a la pelota vasca. En esta cancha, durante el desarrollo de una partida, falleció muy joven el Dr. Edmundo Fierro. [7] 
LA RADIOTELEGRAFÍA 
Entre las vías del F.C. y las calles Las Heras y Directorio, frente a la ex usi­na del gas, Marconi instaló más o menos por 1902, dos torres de planchuelas de hierro, de unos treinta metros de alto, las que sostenían una antena, con la cual se logró la primera comunicación radiotelegráfica con Europa. La casa para el personal y los aparatos, se hallaba entre am­bas torres, que hace unos veinte años fueron desarmadas. 
LA CASONA DE WILDE [8] 
El Dr. Wilde fue dueño de la manzana comprendida entre las calles
25 de Ma­yo, Paz, Brandsen y Pringles. En ella construyó, a mitad de cuadra de la ca­lle 25 de Mayo, una gran casa en forma de ‘U’, con portones de hierro en los extremos y pared con reja entre ellos que bautizó "La Victoria" en homenaje a su esposa Victoria Wilde.
Allá por el 900, comenzó a funcionar en ella, la escuela N°19, que era co­nocida por ‘la escuela de Amigo’, por ser ese el apellido de su directora fundadora la señorita Justa Amigo. [9]
Compaginación, argumentación y compilación
Prof. Chalo Agnelli. Dibujos de Hugo Yori, fotos Museo Foográfico y archivo del autor. 2007/2017

NOTAS


[1] Ver en EL QUILMERO del martes, 7 de septiembre de 2010, “Don Manuel Ales, Historiador e Investigador”.
[2] Nacido en Inglaterra en 1827. Fue quien junto con en sociedad instalaron el tranvía a caballo en Quilmes en 1873, que iba desde la estación, atravesaba la calle Rivadavia y llegaba a la Ribera, ida y vuelta. 
[3] Instrumento para medir la velocidad de circulación de un fluido gaseoso, en especial del viento. 
[4] Blanco y negro mezclados en forma irregular y manchas grandes.
[5] Había dos de familias de apellido Cichero, parientes entre sí. La de la manzana Brandsen, Hipólito Yirigoyen, 25 de Mayo y las vías del Ferrocarril y la quinta la Regina que luego fue el Hogar Sanford. 
[6] La casa del jurisconsulto Sabiniano Kier, a pesar de las reformas y ampliaciones, era una casona compacta de dos niveles con las habitaciones distribuidas en torno al hall central de doble altura. Estaba ubicada en la calle Libertad, Alem, Garibaldi hasta Cevallos, después fue propiedad de Mr. Morgan. Era quintero de la propiedad don Benito Mezadra. 
[7] Ver en EL QUILMERO del jueves, 18 de febrero de 2010, “Edmundo Florentino Fierro, Médico Aventajado, Filántropo Convencido".
[8] Ver en EL QUILMERO del sábado, 1 de marzo de 2014 “La Casona Del Dr. Wilde y su Destino” (COLABORACIÓN)
[9] Ver de Agnelli, Chalo: “Maestros y Escuela de Quilmes” Ed. Jarmat. Bernal, 2004 y “Dr. José Antonio Wilde – médico, periodista y educador quilmeño” Ed. Jarmat. Bernal 2008, PP 106 a 108. Justa Amigo era tía del reconocido actor Roberto Amigo que formó el duo actoral Amigo-Canessa.